El buen diseño vive en dos mundos: El análogo y el digital
Alejandra Martínez Westphal
Por: Alejandra Martínez Westphal
Viernes 21 de enero de 2022

¿Cómo lo hace?

Tienes ese armatoste enfrente. No tiene instrucciones, nadie te contó cómo usarla y lo peor del caso es que hay una fila larguísima que empieza a desesperarse porque estás tardando mucho en descifrarlo.

Esa sensación del primer enfrentamiento con la cosa que no sabemos usar es de las más incómodas y retadoras.

El nivel de estrés sube cada minuto, hasta llegamos a sentir las manos torpes. Por fin vemos en la pantalla un: “operación terminada” y es cuando uno se acuerda de respirar.

¿En qué objeto pensaste? Voy a intentar adivinar que tenga al menos dos cosas:

-Probablemente habrá tenido botones, ya sea con flechas o texto para avanzar y confirmar cada paso de la misión.

-También seguramente tendría rendijas (si es que tenemos que introducir algo o está por entregarnos algo).

-Si es alguna misión industrial o médica probablemente habrán palancas o ajustadores.

-Y si el artefacto es moderno, probablemente te haya pedido alguna huella digital o reconocer tu rostro.

¿Adviné? Si no es el caso, me encantará saber cuál objeto fue para analizarla .

Seguramente has leído o escuchado esa palabra en referencia a productos digitales, pero realmente comenzó con los objetos cotidianos en este mundo real.

Cuando los hábitos y el uso de la tecnología empezaron a trabajar de la mano, era necesario hacer del mundo digital uno familiar para el humano que apenas estaba aprendiendo a interactuar con él

El mundo digital aprende del análogo. Incorpora símbolos para mantener la familiaridad y entonces, los mundos empezaron a separarse de nuevo.

En el mundo análogo, los objetos están diseñados para que al menos un dedo o alguna parte del cuerpo sea lo que mantenga la comunicación entre un objeto y el humano. Los objetos tienen las 3 dimensiones (largo, ancho y profundo) y por lo mismo colocar texto y botones es más fácil para asegurar que el humano pueda leerlos y presionarlos.

¿Te has dado cuenta de cómo el mundo digital ha logrado acomodarse en los espacios más pequeños y aún así los entendemos?

Usemos un objeto que fue muy exitoso en convivir en ambos mundos. El primer ipod imitaba a otros productos análogos, o del mundo no digital, que reproducían música.

Eran cuadrados, cabían en una mano y al menos había un botón de “play” y algo que nos dejaba adelantar o regresar la canción. Lo mismo hizo el discman y hasta podríamos pensar en el walkman que reproducía kcts. (A que no pensaste que viajaríamos tan lejos en el tiempo.)

¿Cuál era la forma en la que el ipod se comunicaba en el mundo digital? Haciendo memoria, lo acompañaban ciertos aditamentos que, de alguna forma, eran nuestro pasaporte a lo digital. Había un CD-ROM de instalación y en la pantalla de la computadora podíamos ver el proceso y luego nos permitía tener nuestra música, en un programa donde (ya totalmente inmersos) escogíamos, acomodábamos y podíamos compartir de forma sencilla nuestra biblioteca de música.

Hace unas cuantas líneas decía que ambos mundos se separan. ¿Realmente es así de tajante?

Hasta ahora han encontrado una forma de comunicarse y cada vez tu conexión es más eficiente porque, como usuarios, olvidamos que antes había que hacer más pasos para lograr una misión.

Independientemente en qué mundo estés la mayor parte del tiempo, el bueno diseño de un objeto nos deja pistas a lo largo del camino para que la experiencia, o lo aprendido en el mundo análogo, se vea reflejado en el digital (aún con toda su complejidad) y sigamos entendiéndole para usarlo y cumplir la misión.

Si buscas un modelo de estéreo de 1980 es probable que veas las primeras versiones de los iconos o símbolos que ahora vemos en las aplicaciones digitales.

¿En qué otros objetos has visto esto? La próxima vez que interactúes con cualquier objeto, tómate unos minutos para apreciar esas pistas, tal vez podrás identificarlas en algún futuro primer encuentro con un objeto “nunca antes visto”. También puede pasar que veas cómo un mismo objeto evoluciona mientras va cambiando nuestro contexto.

En órale! Diseño responsable sabemos que quienes dictan la evolución de los objetos es el humano. Además de que la “usabilidad” siempre será el #1 para moldear los nuevos diseños. No sabemos desde qué parte del mundo los transformarán y por eso el diseño de producto industrial (del mundo tangible) encuentra nuevas formas de comunicarse para que cuando sea el momento, tenga cómo decirle al mundo digital la forma en la que ha evolucionado el humano.

Me encantará saber en qué objetos pensaste y qué tanto tiempo te llena aprender a usar algo nuevo y desconocido. Nos vemos en Instagram, Linkedin, twitter y pronto en nuestros workouts creativos para retar lo cotidiano juntos un producto a la vez.


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